Esta guía es para quien ya tiene placas solares: chalets, adosados y viviendas unifamiliares con la instalación montada sobre la cubierta. No trata de si conviene instalarlas, ni de potencias, ayudas o presupuestos de instalación, porque en Ballgar no instalamos placas solares. Nos dedicamos al tejado sobre el que están apoyadas, y desde ahí está escrita: qué se ensucia, qué se afloja, qué se cuela por debajo y qué pasa con el agua cuando en una cubierta aparecen sesenta puntos de anclaje que antes no estaban.

Antes de empezar

Mantener placas solares es, sobre todo, trabajar en un tejado

Una instalación fotovoltaica cambia el régimen de visitas de tu cubierta. Antes se subía cada varios años y por un motivo concreto; ahora hay razones para subir todos los años durante los próximos veinticinco. Esa es la diferencia real que introduce el autoconsumo en una casa, y explica por qué el mantenimiento de las placas se parece más a un trabajo de tejados que a una limpieza.

En una cubierta con placas se suman tres riesgos que por separado parecen manejables. La normativa sobre trabajos temporales en altura —el Real Decreto 1215/1997, modificado por el 2177/2004— da prioridad a la protección colectiva sobre la individual y reserva la escalera de mano para trabajos de corta duración y bajo riesgo. Limpiar una fila de módulos en una cubierta inclinada no es ninguna de las dos cosas.

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La altura

La subida, el recorrido y la bajada forman parte del trabajo, no son un trámite previo. La mayoría de accidentes graves en cubiertas ocurren en ese tramo.

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La superficie

Teja que se parte, claraboyas, placas de fibrocemento, chapa, panel sándwich y musgo húmedo. Un tejado no se comporta como un suelo y no siempre avisa antes de ceder.

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La corriente continua

Los módulos generan mientras haya luz. La tensión de una fila puede ser de varios cientos de voltios y no desaparece al bajar el interruptor general de la vivienda.

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Lo que ya hay montado

Estructura, cableado y módulos ocupan la superficie por la que antes se caminaba. Queda menos sitio para moverse y más cosas que pisar sin querer.

Paso 1

Qué le pasa de verdad a una instalación con los años

Los módulos son componentes muy estables y su desgaste natural es lento y previsible. Casi todo lo que hace bajar la producción o termina en una reparación tiene que ver con su entorno.

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Suciedad

Lo único que se acumula todos los días y, a la vez, lo único que se corrige por completo.

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Fauna

Palomas, roedores y avispas encuentran bajo los módulos un hueco cubierto, seco y resguardado.

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Sombras nuevas

Un árbol que ha crecido, una antena, la ampliación del vecino. La instalación se calculó con otra escena.

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Anclajes y estanqueidad

Dilatación, viento y granizo generan juego; los sellados de los pasos de cable envejecen al sol.

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Cableado y conectores

El sol degrada aislamientos, los roedores muerden y un conector flojo se calienta donde nadie mira.

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Inversor

El componente con la vida útil más corta del conjunto y el que suele marcar el gasto grande a medio plazo.

Paso 2

La suciedad cuesta más de lo que parece, pero no por lo que parece

Una capa fina de polvo repartida por todo el tejado resta poco. Lo caro es la suciedad concentrada, y la razón está en cómo se conectan los módulos entre sí.

Cada módulo está dividido internamente en tres tramos de células conectadas en serie. Si una sola célula queda tapada, ese tramo entero deja de aportar y un diodo lo puentea para que no se caliente y para que el resto siga trabajando. Además, los módulos van encadenados unos con otros formando filas, y la corriente que circula por toda la fila la marca el módulo que peor está. De ahí la conclusión práctica: un excremento seco del tamaño de una moneda hace más daño que una capa de polvo sobre toda la instalación.

Esa misma suciedad concentrada calienta la zona que tapa. Una célula tapada deja de producir y empieza a disipar en forma de calor lo que le llega del resto de la fila; es lo que se conoce como punto caliente, y repetido durante años deja marca en el módulo. Por eso limpiar no es solo recuperar producción: también es evitar que una mancha se convierta en un daño permanente.

La lluvia no resuelve el problema. Arrastra el polvo suelto y deja el resto: hollín, resina, polen apelmazado, excrementos y salpicaduras de obra. Una lluvia floja después de un episodio de polvo en suspensión es, de hecho, la peor combinación posible, porque convierte el polvo en barro y lo seca sobre el cristal.

Y hay un punto concreto que la lluvia nunca limpia. El marco de aluminio sobresale unos milímetros por encima del vidrio, así que el agua se remansa en el borde inferior antes de caer y va dejando allí una franja compacta de suciedad. Justo debajo de esa franja está la última fila de células del módulo, con el efecto que acabamos de describir. Es la zona que peor se limpia sola y la que más penaliza.

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Entre pinos o chopos

Acículas, hoja fina y resina, que además se quedan encajadas entre el marco y la teja. Suele pedir dos limpiezas al año, una de ellas al terminar la caída de hoja.

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Junto a campo o camino sin asfaltar

Polvo con cada siega y con cada racha de viento seco. Una limpieza al final del verano suele ser la que más se nota en el año.

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Con aves alrededor

Aquí no es cuestión de frecuencia sino de causa: mientras haya nido bajo los módulos, cualquier limpieza se deshace en pocas semanas.

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Con obra cerca, propia o del vecino

El polvo de obra y, sobre todo, las salpicaduras de mortero se adhieren y no salen con agua. Conviene actuar cuando la obra termina, no mientras dura.

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En calle con tráfico o cerca de chimeneas

El hollín forma una película grasa que el agua sola no levanta y que vuelve a fijarse en cuanto se seca.

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Después de episodios de polvo en suspensión

Dejan una capa fina y bastante uniforme. Es el caso más agradecido: con una limpieza bien aclarada se recupera prácticamente todo.

Paso 3

Cómo se limpia bien y qué no hay que hacer nunca

La limpieza de un módulo fotovoltaico es menos exigente de lo que la gente cree y más delicada de lo que parece: casi todo se resuelve con agua, cepillo blando y paciencia, y casi todos los daños vienen de intentar acelerarlo.

Así sí

Lo que funciona

  • Temprano por la mañana o al atardecer, con el módulo frío. En verano el vidrio supera con facilidad los 60 ºC.
  • Agua abundante y a baja presión, con cepillo de cerda blanda y mango telescópico. El gesto es de arrastre, no de frotar.
  • Sin producto en la mayoría de los casos: lo que no sale con agua y cepillo tampoco suele salir con jabón doméstico.
  • Aclarado final generoso. Si el agua de tu municipio deja cercos blancos al secarse en los cristales de casa, también los dejará aquí.
  • De arriba hacia abajo, terminando por el borde inferior, que es donde se acumula la franja compacta.
  • Revisando después dónde ha ido a parar el agua sucia: acaba en el canalón, junto con todo lo que arrastra.

Desde el suelo, con pértiga, se puede limpiar la fila baja de un porche, una marquesina o el tejado de un garaje. En una vivienda de dos alturas no se llega, y la solución no es acercarse caminando por la cubierta.

Así nunca

Lo que causa los daños

  • Hidrolimpiadora. La mayoría de fabricantes la limitan o la prohíben: castiga el sellado del marco, la caja de conexiones y la lámina posterior, y mete agua bajo la teja.
  • Agua fría sobre un módulo caliente. El choque térmico puede provocar microfisuras en el vidrio y en las células.
  • Estropajos, rasquetas, cepillos metálicos o cualquier abrasivo: el vidrio lleva un tratamiento antirreflejante que se raya y no se recupera.
  • Vinagre, amoniaco, disolventes, limpiacristales o detergentes con perfume: dejan película y algunos atacan juntas y marcos.
  • Pisar el vidrio o el marco de un módulo. No están pensados para soportar a una persona.
  • Apoyar la escalera en el canalón, que no es un elemento estructural.
  • Abrir, desconectar o manipular conectores y cableado.

Un módulo con microfisuras no se ve roto. El daño no aparece ese día: aparece meses después, en forma de una fila que produce algo menos que las demás.

Paso 4

El hueco bajo los módulos: palomas, nidos y por qué importa tanto

Entre el módulo y la teja quedan unos centímetros de hueco cubierto, seco, templado por la noche e inaccesible para casi cualquier depredador. Para una paloma es el mejor sitio del barrio, y es el problema más frecuente y más subestimado de toda esta guía.

Lo que empieza como un par de aves acaba siendo una cadena. Primero aparecen los excrementos sobre los módulos de alrededor, que tapan, generan sombra fija y provocan los puntos calientes descritos más arriba. Después el material del nido —ramitas, plumas, plásticos— baja con la lluvia hasta el canalón y lo atasca, el canalón rebosa y el agua empieza a mojar el alero y la fachada. Ese mismo material seco queda acumulado bajo una instalación eléctrica que trabaja al sol todo el día. Los roedores que llegan detrás encuentran cableado a mano. Y el ruido y el olor terminan notándose dentro de casa, casi siempre en la habitación de arriba.

Por eso el orden de las cosas importa: limpiar sin cerrar el hueco es tirar el dinero, y cerrar el hueco sin limpiar antes es encerrar el problema debajo.

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Retirar

Nido y restos, con protección y gestionando el residuo. Hay excrementos secos, parásitos y polvo: no es una limpieza cualquiera.

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Limpiar

Módulos, teja bajo la instalación y canalón completo, que suele estar bastante peor de lo que se ve desde abajo.

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Cerrar el perímetro

Malla o peine sujeto a la estructura y al marco del módulo, sin perforar ni los paneles ni la cubierta.

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Comprobar

Cableado roído, tejas partidas, sellados y evacuación del agua antes de dar el trabajo por terminado.

Paso 5

Los anclajes, la estanqueidad y la cubierta que ha quedado debajo

Para sujetar la instalación se han hecho decenas de agujeros en tu tejado y se han cortado o rebajado tejas. Nada de eso es un problema si está bien hecho, pero deja de ser invisible con el tiempo, y es la parte de la que menos se habla porque queda tapada.

Ganchos y anclajes
Atraviesan la cobertura para agarrarse al soporte. Es donde se concentra el esfuerzo del viento y donde primero aparece juego o corrosión.
Tejas cortadas o rebajadas
Para que pase el gancho hay que recortar la teja. Si queda mal apoyada se parte con el tiempo, y nadie lo ve porque está justo debajo de la estructura.
Pasos de cable
El punto por donde el cableado entra a la vivienda es un agujero en la cubierta. Su sellado envejece al sol y es un candidato habitual cuando aparece una humedad.
Encuentros y cumbrera
Las filas superiores llegan cerca de la cumbrera y de los remates, donde conviven la fijación, el agua concentrada y el viento.
Canalones y evacuación
El canalón recibe ahora más sedimento y menos empuje del agua, porque parte de la cubierta ya no la barre la lluvia igual que antes.
Sombra permanente y humedad retenida
La franja que queda bajo los módulos se seca más despacio que el resto del tejado: más musgo, más suciedad fija y una parte de la cubierta que envejece antes que las demás.

Paso 6

Si aparece una gotera después de instalar las placas

Es la situación que más discusiones genera, porque coinciden dos cosas: una cubierta que ya tenía su propia historia y una intervención reciente que ha hecho agujeros en ella. Conviene no dar por hecho ni lo uno ni lo otro.

Lo primero es aceptar que el agua no entra por donde aparece la mancha. Puede recorrer una lámina, un rastrel o la propia pendiente antes de hacerse visible dentro de casa, y por eso el punto de entrada casi nunca está justo encima. Ese recorrido y cómo se investiga están explicados en la guía de mantenimiento del tejado de una casa, que sirve igual con placas que sin ellas.

Lo segundo es no sellar por encima a ciegas. Un producto aplicado sin saber por dónde entra el agua suele desplazar el síntoma unos metros, complica la reparación posterior y enturbia la conversación sobre quién responde.

  1. 1

    Reúne las fechas: día de la instalación, día en que apareció la primera señal y qué tiempo hacía.

  2. 2

    Busca las fotos previas del tejado, si las hay. Casi nadie las tiene, y son el documento que más falta hace cuando llega la discusión.

  3. 3

    Localiza el contrato y las garantías de la instalación, y comprueba qué dicen exactamente sobre la cubierta.

  4. 4

    Anota el patrón: si aparece solo con lluvia de una dirección concreta, si tarda horas o si se repite siempre igual.

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    Pide que se revise el origen antes que la solución, aunque eso implique una visita que no termina en reparación.

Granizo, viento y lo que dice tu seguro

Después de una granizada fuerte, el daño relevante puede no verse. Un módulo golpeado sin cristal roto puede haber sufrido microfisuras internas que no se aprecian a simple vista y que se manifiestan semanas o meses después como una caída de producción en esa fila. Conviene revisarlo aunque desde el suelo todo parezca normal.

Si vas a dar parte, fotografía antes de tocar nada y con fecha. La Ley de Contrato de Seguro fija en su artículo dieciséis un plazo máximo de siete días desde que se conoce el siniestro para comunicarlo, salvo que la póliza conceda más margen. Y comprueba algo que se pasa por alto con frecuencia: que las placas estén efectivamente declaradas en tu póliza, porque muchos contratos anteriores a la instalación no las contemplan.

Paso 7

«Produce menos que antes»: relaciona la señal con varias posibilidades

La forma de la caída dice más que su tamaño. Antes de llamar a nadie, mira cuándo empezó, si afecta a toda la instalación o a una parte, y a qué horas del día se nota.

Cae de un día para otro

Podría intervenir: una protección disparada, un fallo del inversor, una fila desconectada o un conector afectado por el agua.

Anota

La fecha exacta, si hubo tormenta el día anterior y si el inversor muestra alguna alarma o código.

Baja poco a poco a lo largo de los meses

Podría intervenir: suciedad acumulada, una sombra que ha ido creciendo o la degradación normal del módulo.

Anota

La comparación con el mismo mes del año anterior, nunca con el mes pasado: la estación lo distorsiona todo.

Solo una parte de la instalación produce menos

Podría intervenir: una sombra sobre esa fila, un módulo dañado, un conector en mal estado o un diodo actuando.

Anota

Qué fila es y a qué horas se separa de la otra. Si se separan siempre a la misma hora, apunta a sombra.

La curva se queda plana justo al mediodía

Podría intervenir: puede ser normal, si la potencia instalada supera la del inversor, o una limitación por tensión de red demasiado alta.

Anota

Si el corte se produce siempre en el mismo valor de potencia y si el inversor registra avisos de tensión de red.

Cae solo por la tarde, o solo por la mañana

Podría intervenir: la sombra de un árbol, una chimenea, una antena o una construcción cercana, que además empeora en invierno.

Anota

La hora a la que empieza a caer y cómo se desplaza esa hora entre verano e invierno.

Produce menos en pleno verano que en primavera

Podría intervenir: normalmente nada. Los módulos pierden rendimiento cuando se calientan, y el mejor mes del año casi nunca es julio.

Anota

Si el descenso coincide con la ola de calor o si ya venía de antes, que es lo que lo convierte en sospechoso.

Aviso de aislamiento después de llover

Podría intervenir: humedad en un conector, en una caja de conexiones o en un cable con el aislamiento dañado.

Anota

Si el aviso desaparece al secarse y si vuelve con cada lluvia. Ese patrón es muy indicativo.

Producción cero

Podría intervenir: una protección, el propio inversor o, con más frecuencia de la que parece, un simple fallo de comunicación de la aplicación.

Anota

Si el inversor tiene luces o pantalla encendidas y si el consumo de la casa refleja también el cambio.

Paso 8

La revisión anual: qué se mira, cada cuánto y qué te deben entregar

Para la parte de cubierta que no depende de las placas, el Código Técnico de la Edificación toma como referencia, en su documento básico de protección frente a la humedad, la limpieza y comprobación anual de sumideros y canalones —también después de tormentas importantes— y una comprobación del tejado cada tres años. La instalación fotovoltaica no cambia esos plazos: los hace más necesarios, porque hay más elementos que retienen suciedad y menos superficie que barre la lluvia.

01

Estructura y anclajes

Apriete, corrosión, juego y estado de los apoyos sobre la cubierta.

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Estanqueidad

Sellado de los pasos de cable, tejas partidas bajo la estructura y estado de los remates.

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Módulos

Vidrio, marcos, delaminación, decoloración y suciedad adherida que no sale con la limpieza normal.

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Cableado

Cable colgando o rozando la teja, aislamiento cuarteado por el sol y marcas de mordedura.

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Evacuación

Canalones, bajantes y salida del agua que ahora atraviesa la instalación antes de llegar al alero.

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Entorno

Sombras nuevas, arbolado que ha crecido, antenas, obras cercanas y restos o huecos abiertos por fauna.

Cada mes, desde el móvil

Dos minutos: producción del mes frente al mismo mes del año anterior y comprobación de que no hay alarmas pendientes.

Al terminar la caída de hoja

Mirar desde el suelo si el canalón acumula vegetación y si se ven restos bajo los módulos. Solo mirar.

Una vez al año

Limpieza y revisión completa. El final del verano suele ser buen momento: se llega al otoño con la cubierta despejada.

Después de granizo o viento fuerte

Comprobación específica y fotografías, aunque desde abajo no se aprecie nada raro.

Cada pocos años, la parte que nadie mira

Apriete de la estructura, estado de sellados y del cableado. No da síntomas hasta que da uno grande, y para entonces suele haber mojado algo.

Paso 9

Qué debería explicar un presupuesto de limpieza o mantenimiento

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    Cómo se accede a la cubierta y con qué medios. Es la mayor diferencia de precio entre dos ofertas y la que nunca aparece explicada.

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    Qué incluye la limpieza: solo los módulos, o también el canalón, la teja bajo la instalación y la retirada de restos.

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    Con qué agua y con qué medios se limpia, y si se emplea algún producto y por qué.

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    Qué se revisa además de limpiar: anclajes, sellados, cableado y evacuación del agua.

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    Qué se entrega al terminar: informe fotográfico, incidencias detectadas y recomendaciones con fecha.

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    Qué queda fuera y qué ocurre si al subir aparece algo más: una teja partida, un nido, un cable roído.

Dos presupuestos de limpieza de placas no son comparables si uno incluye los medios para subir con seguridad y el otro da por supuesto que se resuelve con una escalera apoyada en el canalón.

Una forma sencilla de explicar tu caso

Borrador para copiar en tu mensaje

«Tengo una instalación de [nº] placas en [chalet/adosado/nave], montada en [año], sobre cubierta [de teja/plana/de chapa].

La última limpieza o revisión fue [fecha o «nunca»].

Lo que noto es [produce menos/veo suciedad o excrementos/hay aves debajo/ha aparecido una mancha dentro de casa].

La aplicación muestra [caída desde tal fecha/una fila por debajo de la otra/una alarma concreta].

Alrededor hay [pinos/campo/obra/nada relevante].

Adjunto fotos hechas desde el suelo, sin subir al tejado.»

Dudas frecuentes

Preguntas que nos hacen a menudo

¿La lluvia limpia las placas solares?

Solo en parte. La lluvia arrastra el polvo suelto, pero no levanta el hollín, la resina, los excrementos ni las salpicaduras de obra. Una lluvia floja después de un episodio de polvo en suspensión incluso empeora el resultado: convierte el polvo en barro y lo deja seco sobre el cristal, sobre todo en la franja del borde inferior del módulo.

¿Cada cuánto hay que limpiar las placas solares?

Como referencia, una vez al año en una vivienda sin nada especial alrededor, y dos si hay arbolado, aves, obra cercana o mucho polvo. Es una referencia, no una regla: quien tiene monitorización puede decidirlo mirando su propia producción en lugar del calendario.

¿Puedo limpiar yo mismo las placas solares?

Depende de dónde estén. Con un cepillo de cerda blanda y mango telescópico desde el suelo se puede limpiar la fila baja de un porche, una marquesina o un garaje. En una cubierta inclinada de una vivienda de dos alturas no se llega desde el suelo, y la solución no es acercarse caminando por el tejado: eso es trabajo en altura y concentra la mayoría de accidentes graves en cubiertas.

¿Cuánta producción se pierde por tener las placas sucias?

En una vivienda normal, la suciedad repartida supone unos pocos puntos porcentuales al año. El problema no es esa capa uniforme, sino la suciedad concentrada: un excremento seco o una hoja pegada pueden dejar fuera de servicio un tercio del módulo y arrastrar a toda la fila conectada a él.

¿Se pueden limpiar las placas solares con hidrolimpiadora?

No es recomendable y la mayoría de fabricantes lo limitan o lo prohíben. La presión puede dañar el sellado del marco, la caja de conexiones y la lámina posterior del módulo, y además mete agua por debajo de las tejas de la cubierta.

¿Una limpieza mal hecha puede afectar a la garantía del módulo?

Puede. Los fabricantes especifican en su documentación cómo debe limpiarse el módulo y qué no debe usarse. Rayar el cristal con un abrasivo, provocar un choque térmico con agua fría sobre un módulo caliente o pisar el vidrio son daños atribuibles al uso, no al producto.

¿Hay que desmontar las placas para arreglar el tejado?

Depende de dónde esté la reparación. Una teja partida en una zona libre se sustituye sin tocar la instalación; una reparación bajo la estructura obliga a desmontar los módulos afectados, arreglar y volver a montar. Ese sobrecoste es la razón por la que conviene revisar el estado de la cubierta antes de que dé problemas.

¿Qué hago si hay palomas anidando debajo de las placas?

Mientras haya nido, cualquier limpieza se deshace en pocas semanas, así que el orden correcto es retirar, limpiar y después cerrar el perímetro con una malla sujeta a la estructura, sin perforar módulos ni cubierta. Antes conviene identificar el ave: la paloma urbana no tiene protección especial, pero los nidos de vencejos, golondrinas y aviones comunes están protegidos por ley y no se pueden retirar.

Fuentes técnicas y de seguridad consultadas

La parte práctica procede de la experiencia de trabajo de Ballgar en cubiertas. Los límites sobre acceso y trabajo en altura, la protección de las aves, el plazo de comunicación a la aseguradora y las referencias de mantenimiento de cubiertas se han contrastado con documentación oficial.